
El narcisista Hartley Beltford, hijo menor del conde de Glamourgan, recibe las peores calabazas de su vida cuando la joven con la que iba a casarse se fuga con un mozo de cuadra. Un drama que no sería para tanto si no fuera porque el ama de llaves, bruja y pelirroja, le lanzó una maldición cuando era niño: Debe casarse antes de que termine su primera temporada social o los lobos acabarán con él. Por desgracia para Hartley, la temporada ya ha finalizado; por lo que decide organizar un último baile con la intención de encontrar a su nuevo amor verdadero.
Lewis Howl, el sastre más aclamado de Londres, es el encargado de confeccionar el traje que Hartley llevará en la fiesta. Y Lewis lo trataría como a cualquier otro noble caprichoso y difícil de soportar, de no ser porque la diosa luna comienza a susurrarle que es la otra mitad de su alma.
Cuando necesitas un matrimonio con el que esquivar a la muerte, resulta inoportuno enamorarse de quien te deberías alejar. Porque, dejando a un lado las barreras sociales, Lewis también está maldito: es un hombre lobo. Su sueño imposible es acudir al baile que Hartley ha convocado; ese que tendrá lugar la próxima luna llena. Una noche mágica para transformarse, romper maldiciones… o empeorarlas.
Con los retelling me pasa una cosa, y es que, o me parecen demasiado cercanos a la historia original y siento que no me aportan nada nuevo, o me encuentro una historia tan solo levemente inspirada en, con algunos guiños al original pero que, en general, resulta una historia nueva e independiente. Todavía tengo que encontrar un retelling en el que sienta que me están volviendo a contar una historia que ya conozco de forma distinta, con una nueva perspectiva e interpretaciones.
La luna a medianoche entraría en la segunda categoría que he comentado, como retelling de La Cenicienta: encontramos los suficientes elementos del cuento original como para reconocerlo pero, si no lo conociéramos de antemano, tampoco importaría mucho (resulta mencionable –y magistral como ejercicio de escritura– el cuento paralelo, más fiel al original, que acompaña a la trama principal). Lo que sí es este libro es indiscutiblemente personal; se nota muchísimo, por un lado, la pluma de los autores y, por otro, lo bien que se lo pasaron escribiendo.
Al leerlo también se hace evidente que la novela no está escrita siguiendo corrientes o modas, ni buscando lo publicable: es irreverente y con un humor absurdo a ratos, los personajes son dramáticos y rozan el histrionismo, y a la vez es imposible no quererlos. La describiría como una comedia de enredos que se ha construido sobre la base de todos los cuentos de hadas: la importancia del amor (el romántico, pero también el amor propio y el fraternal) y alguna enseñanza para la vida.
⭐ Te lo recomiendo: si te apetece leer un libro ligero, divertido y que no se toma en serio a sí mismo.
⭐ No te lo recomiendo: si tiendes a sentir vergüenza ajena o no te gusta el insta-love.
⭐ Sobre la edición: cuidada y bastante bonita, aunque hay algunas erratas que deslucen un poco el texto.
El amor no es eso, Hartley. No se puede comprar. Nace en el instinto, está por encima de los bienes materiales. Es salvaje, apasionado, no responde a castas ni a juegos aristócratas. Y yo, Hartley, no soy un noble. Soy un lobo.
Título: La luna a medianoche.
Escrito por: Helena Vicente y Vicent L. Ochoa.
Editorial: Munyx.
Año: 2024.