He tardado mucho en escribir esta entrada porque lo que empezó siendo una fuente de ilusión ha terminado provocándome un sentimiento demasiado agridulce.
Para quien no lo sepa, un libro viajero consiste, básicamente, en que un grupo de personas lee por turnos el mismo libro y lo van anotando, subrayando y demás durante el proceso. Cuando es la autora quien lo organiza, estos libros suelen volver a ella, convirtiéndose en un bonito recuerdo y una muestra de la conexión con las lectoras. Si, por el contrario, son lectoras quienes organizan el libro viajero, al finalizar la actividad el ejemplar suele sortearse entre las participantes.
Hará cosa de un año, yo organicé dos libros viajeros de mi novela coescrita Fuera de cámara. Por un lado, me encantaba la idea de tener estos libros anotados, llenos de pósits y dibujos, impresiones, comentarios y subrayados. Por otro, pensé que era una buena forma de promocionarlo posteriormente en redes, que las reacciones de las lectoras me darían para un montar par de reels y posts y podría llegar a más gente que quisiera leerlo.
Cuando empecé a organizar el libro viajero, Fuera de cámara llevaba un tiempo parado y me apetecía darle un pequeño empujón, más publicidad, dedicarle tiempo a la promoción. Cuando los ejemplares volvieron a mí, la editorial ya había cerrado, los libros existentes se habían liquidado y la novela había pasado a estar descatalogada. Así que, bueno, lo que pretendía ser (entre otras cosas) una estrategia de promoción terminó siendo simplemente una bonita despedida. Me queda un recuerdo precioso de la experiencia y los comentarios e impresiones escritos en esos dos ejemplares se quedarán conmigo para siempre, pero esta experiencia también me ha enseñado una valiosa lección: en esta industria, planificar algo con más de dos meses de antelación es arriesgarte a comértelo con patatas.
Anyway. Vamos a lo que importa. Voy a enseñaros algunas de mis reacciones favoritas, dibujos, comentarios, etc., aunque se me rompa el corazón cada vez que los leo. Como decía, es una sensación muy agridulce: los comentarios son geniales y me calientan el alma, pero me da muchísima pena saber que esta historia no va a llegar a nuevas lectoras que puedan reaccionar de igual forma. Lo importante es que me lo he pasado en grande y, además, algunos comentarios me han hecho reír muchísimo. Podéis hacer clic en las imágenes para ampliarlas.
Estas imágenes pertenecen únicamente a uno de los libros, el que organicé para quienes aún no habían leído la novela. Más adelante subiré otra entrada con las fotos del segundo, en el que todas las personas participantes ya lo habían leído antes y se animaron a una relectura.






































