
‘No one would want a heart like his. But he’d still cut it out and given it away.’
On the first day back at boarding school, Andrew can’t wait to find refuge in the twisted fairy tales that he writes for Thomas – the boy with hair like autumn leaves.
But Thomas’ parents have vanished, and he has blood on his sleeve. Stranger still, Thomas won’t talk to Andrew, even though he’s always loved sketching the monstrous creatures from Andrew’s stories.
Desperate to discover the truth, Andrew follows Thomas into the forest and catches him fighting a nightmarish monster – his drawings have come to life.
To ensure no one else dies, the boys must battle the creatures every night. But as their obsession with each other grows stronger, so do the monsters, and Andrew fears the only way to stop them might be to destroy their creator.
La reseña de este libro me resulta muy difícil de escribir porque creo que esta es una de esas historias que cuesta explicar y que encantarán a unos y resultarán insoportables a otros. Yo soy de las primeras.
Esta novela es, sobre todo, sentimientos a flor de piel (nunca mejor dicho, wheeze). Es de esos libros que, si bien tienen una trama simple y no demasiado enrevesada, tienen como punto fuerte la forma en que están escritos y la prosa de quien los escribe. La descripción «un cuento de hadas oscuro» que se ha utilizado para promocionarlo le viene que ni pintada, ya que a veces importa más lo visual, el juego de palabras, las imágenes que evoca, la magia subyacente, que lo que está narrando en sí. Porque, sí, es un poco simple, un poco tópico y un poco básico y superficial a ratos, pero es que es tan bonito de leer que da exactamente igual.
Como narrador tenemos a Andrew, con el que es imposible no identificarse (reconozco que incluso se me ha saltado alguna lagrimilla, porque hay cosas que tocan demasiado cerca). Es adolescencia pura, el sentimiento de no encajar, de descubrirte y que no te guste lo que encuentras, de sentir que tienes tantas cosas dentro que te van a desgarrar y abrirse al mundo para que todos las vean. En ese sentido, la historia tiene algo de coming of age, si bien queda bastante opacado por los elementos de terror y body horror que van aumentando de intensidad conforme avanzamos en la historia. También tenemos un interés romántico, Thomas, al que llegamos a querer tanto que duele porque los sentimientos de Andrew hacia él son tan viscerales e impregnan tantísimo todas las páginas que es imposible no hacerlo.
To write something nice, he’d need something nice to say. But his ribs were a cage for monsters and they cut their teeth on his bones.
Por otro lado, algo que he agradecido bastante es que los misterios que se nos presentan están bien trabajados; se ha sabido mantener la intriga de lo que pasa sin que resulte frustrante, se nos esconden cosas sin que parezca que se hacen simplemente por el placer de descubrírselas después al lector en plan «¡ahá! ¡te pillé!» y en general hay las suficientes pistas como para que puedas crearte tus teorías antes de explicártelo todo.
En cuanto a la parte de terror… No diría que dé miedo, si eso te preocupa a la hora de decidir si leerlo o no. Hay escenas desagradables y de tensión, pero hablaría más de estética oscura y de aventuras, misterio e intriga, tensión, que de terror en sí. Hay monstruos y hay sangre, hay un bosque por la noche y hay dibujos tenebrosos, pero sobre todo hay mucha psicología, sentimientos descarnados y una escritura muy poética.
⭐ Te lo recomiendo: si buscas una prosa preciosa y evocadora, muchos sentimientos y una adolescencia algo retorcida.
⭐ No te lo recomiendo: si quieres que todo tenga mucha lógica y esté atado y bien atado, si no te apetece simplemente dejarte llevar por la historia.
There were words for people like Andrew Perrault. Desperate, maybe. Awkward fit, too. Coward stung, but it wasn’t a lie.
Título: Don’t let the forest in.
Escrito por: C G Drews.
Editorial: Hodder Children’s Books.
Año: 2024.