Soy una persona extremadamente inteligente (/sarcasmo) que, a principio de año, se creó una hoja de cálculo en la que apuntar sus lecturas para, cuando acabara el año, poder obtener estadísticas y recuentos bonitos que compartir con otras lectoras. Pues bien, ha llegado final de año… y no sé hacer cosas bonitas con esa hoja de cálculo, tengo un montón de datos escritos que no sé cómo transformar en gráficas agradables a la vista. Así que, nada, vamos a hacerlo a la antigua usanza: a mano. Me da pereza buscar tutoriales, qué le vamos a hacer.
Cuando pienso en qué ha significado 2024 para mí como lectora, solo se me viene a la cabeza una palabra: increíble. Cierro el año con un total de 38 lecturas y una media de 3,9 de 5 ⭐, lo que resume muy bien lo mucho que me ha gustado la mayoría de lo que he leído. También he abandonado tres libros, algo que considero una victoria aunque parezca un fracaso: hay mucho que leer y muy poco tiempo, no merece la pena obligarse a acabar algo que no te gusta solo por la necesidad de terminar lo que empiezas. Para una persona tan perfeccionista y cuadriculada como yo, dejar algo sin acabar supone un mundo, y este año he aprendido a hacerlo.
He descubierto a dos autoras que se han convertido en un gran referente para mí: Erin Morgenstern (con Un mar sin estrellas) y Nora Sakavic (con All for the game). Pocas veces he pensado «quiero ser como ella» cuando admiro a alguien… Pero sí. Quiero ser como ellas. Ambas. Son increíbles.
Aunque no ha sido intencionado, tengo que mencionar que la inmensa mayoría de lecturas han sido de autoras mujeres. Supongo que estoy en un punto de mi vida en que la mirada masculina me da pereza, se me hace pesada y ha perdido interés para mí. Hay dos honrosas excepciones entre mis leídos de este año: Patrick Rothfuss y Joe Abercrombie. Este último, sobre todo, refleja excepcionalmente bien en sus libros que las mujeres también somos personas. Rompedor, ¿eh?
Otra cosa que me ha sorprendido cuando lo he visto y a la que, después de analizar un poco, le encuentro muchísimo sentido, es que he leído exactamente el mismo número de libros en inglés que en español. ¿Por qué tiene tanto sentido? Porque me llevé una decepción TAN grande con la nueva edición de El príncipe cautivo en español y estoy tan cansada de las malas traducciones que están trayendo las editoriales españolas que era inevitable que empezara a abrazar la versión original. En fin, cosas que pasan.
En cuanto a formato, está muy igualado: he leído 18 libros en físico y 20 en digital. Me estoy acostumbrando a tener siempre dos libros empezados, uno físico y otro digital, para poder leer en casa y fuera, respectivamente, así no tengo que cargar peso, por lo que este resultado también era esperable.
En lo referente a editoriales, de la que más he leído es de Umbriel (C. S. Pacat, Irene Morales, Erin Morgenstern, V. E. Schwab). Os aseguro que, después de El príncipe cautivo, no va a volver a pasar y va a dejar de ser una de mis editoriales de referencia. Terminaré las sagas que tengo empezadas y apoyaré puntualmente a autoras nacionales que publiquen ahí, pero ya está. Al menos, me consuela saber que las editoriales independientes y los libros autopublicados han sido mayoría absoluta entre mis lecturas este año, en detrimento de los dos gigantes.
La gran decepción del año ha sido sin duda la colección de Under the Mistletoe, esos cinco relatitos navideños de cinco autoras top del panorama romántico. Menos mal que los leí con la suscripción a Kindle Unlimited que pillé de oferta y no me he gastado dinero en ellos, porque el nivel está en el subsuelo y me ha resultado terriblemente frustrante que fueran tan malos. Pero de la decadencia de la romántica ahora que está de moda incluirla en todo hablaremos otro día.
En general, estoy satisfecha con mis lecturas y con lo que he descubierto sobre mis hábitos lectores. Estoy creando una rutina de lectura diaria gracias al registro de Bookmory y el año que viene podré traer más datos, como minutos de lectura diarios, cuánto tardo de media en acabar un libro o durante qué mes leo más. Por otro lado, he abandonado Goodreads, que cada vez funciona peor, para pasarme a Storygraph, que también ofrece estadísticas muy chulas y tiene algunas características que me llaman la atención (como el sistema de etiquetas de los libros), así que te invito a seguirme por allí; estoy como estiescribe.
Y nada. Para 2025, mi reto lector está en 25 libros, que espero superar con creces ahora que estoy reconectando con esta afición y tengo varios libros maravillosos esperándome en la montaña de pendientes. ¡A ver qué tal se da el año!