Matarás a tu amor verdadero.
Blue no sabe cuántas veces le han dicho esto. Pero, como no cree en el amor verdadero, nunca lo ha considerado un problema.
Todo empieza a cambiar la noche de San Marcos. Blue, la única de su familia que no tiene facultades adivinatorias, acompaña a su tía al viejo cementerio para ver desfilar los espíritus de los que morirán en los próximos doce meses, y ve a uno de esos espíritus: un chico vestido con el uniforme de la academia Aglionby, un jersey con un cuervo bordado.
Eso solo puede significar dos cosas: o es su amor verdadero, o lo va a matar.

Llego tardísimo a la fiesta y sé que si hubiera leído este libro cuando se publicó se habría convertido en toda mi personalidad. Tampoco me arrepiento de haberlo leído por primera vez ahora, porque mi mente de adulta (o lo que sea que tengo) le da una perspectiva bastante interesante a lo que he ido leyendo.

El resumen es que este libro para mí es un sí pero no. No, porque tiene una fantasía que me cuesta creerme y que no tiene nada que ver con la magia: la fantasía de los personajes ricos, tan absurdamente ricos que cualquier cosa es posible en la historia. ¿Necesitamos un helicoptero? Espera, que llamo a mi hermana. Ahí se me rompió un poco la suspensión de la incredulidad (algún día tenemos que hablar de lo mucho que uso este término en mis reseñas 😂) y me recordó a mis épocas escribiendo fanfics con catorce años en las que era perfectamente plausible que un adolescente viviera solo, no tuviera que trabajar y pudiera dedicar el día a desentrañar misterios.

Por otro lado, sí. Es un sí enorme porque ofrece exactamente lo que su público objetivo (que os puedo asegurar que me queda bastante lejos en edad) busca en libros así: está cargado de intriga, aventuras, desafío a las figuras de autoridad y muchos sentimientos.

Comentaba con una amiga (¡hola, Ana!) que me gustaba especialmente la construcción de personajes, porque estaban muy bien caracterizados, se diferenciaban muchísimo al hablar aunque no hubiera acotaciones (como escritora: qué difícil es esto) y eran insoportablemente adolescentes: dramáticos, atrevidos y, sin embargo, muy muy inocentes en ciertos sentidos. Me fascina lo bien que ha conseguido plasmar la autora ese momento vital entre dos aguas cuando empiezas a ser adulto pero aún no entiendes muy bien de qué va nada. Y es que se les coge un cariño tremendo. Tienen capas, secretos, cosas que descubrir, motivaciones… Y ni siquiera el cambio de punto de vista en los capítulos te enseña todo lo que tienes que saber de cada uno.

Otro punto que destaco especialmente es la narración, porque parece sencilla a simple vista, pero hay ciertas construcciones y expresiones que están muy bien pensadas, muy cargadas de significado, casi poéticas; frases que me dejaban releyéndolas una y otra vez porque cómo se puede decir tanto con palabras tan simples.

Ser Adam Parrish era complicado. Ser aquella maravilla de músculos y órganos, conexiones sinápticas y terminaciones nerviosas: un milagro de resortes y engranajes. Ser Adam Parrish era sobrevivir. Sin embargo, lo que él consideraba más importante se resumía en una idea: la libertad para decidir, para ser dueño y
señor de sí mismo.
En el fondo, eso era lo que contaba.
Lo que había contado desde el principio.
Lo que significaba ser Adam.

La trama, por otro lado, sí que me ha parecido simplona y predecible a ratos, si bien no me ha importado en absoluto recorrer esa senda familiar y simplemente dejarme llevar para conocer a los personajes y el mundo que plantea la historia, como un simple paseo.

Te lo recomiendo: si te gusta ese sentimiento de found family que encontramos en All for the game o Seis de cuervos.
No te lo recomiendo: si te cuesta imaginarte que un chaval de diecisiete años pueda alquilar un helicóptero.

Sobre la edición: tengo sentimientos encontrados porque, si bien a veces la traducción me parecía muy buena, en otras ocasiones se ha caído en false friends y traducciones demasiado literales. Por otro lado, la maquetación responde a la tradición anglosajona en vez de a la española, y me costó muchísimo acostumbrarme. También había algunas erratas, como errores de sujeto (cambio del nombre de un personaje por otro), que no sé si es cosa de la edición española o de la original que se ha mantenido.

Lo que quería era ver algo que nadie más pudiera ver. Quizá estuviese pidiendo más magia de la que había en realidad.

Título: La profecía del cuervo (The raven boys), The Raven Cycle 1.
Escrito por:
Maggie Stiefvater.
Traducción de: Alexandre Casal.
Editorial:
Ediciones SM.
Año:
2013 (2012).

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