En 2024, por primera vez en mucho tiempo, abandoné algunos libros a mitad. Yo solía ser bastante terca en ese sentido y, si empezaba un libro, tenía que terminarlo sí o sí. Por supuesto, esto implicaba que me pasara meses con un mismo libro y leyendo poquísimo (porque tampoco me gustaba empezar un libro si ya tenía otro a medias). En ese sentido, 2024 supuso un cambio bastante brusco para mí: empecé a tener varios libros empezados a la vez, tanto en físico como en digital, para ir leyendo lo que más me apeteciera en cada momento, y si alguno no me enganchaba o no me gustaba lo suficiente, simplemente lo dejaba sin terminar. ¿El resultado? Fue uno de mis mejores años lectores hasta la fecha y disfruté realmente de todo lo que leía. En serio, esto es una afición, algo para pasarlo bien, ¿por qué esa obsesión con obligarnos a seguir si algo no nos gusta?

Hasta la fecha 2025 ha ido bastante bien y no me habían dado ganas de abandonar nada, pero ya que me he encontrado con la primera novela que se me está haciendo bola (Ali Hazelwood, te me has caído) he pensado que podría ser interesante hacer un pequeño resumen de los libros que abandono cada año con una pequeña reflexión sobre por qué no he conectado con la historia, los personajes o cualquier otro aspecto de la novela. Como no me gusta tampoco hacer leña del árbol caído, y al final los gustos en cuanto a lectura son muy personales (menos mal), intentaré mantenerme breve.

El club de lectura de las aerolíneas Skywind, de Silvia Aliaga (Nocturna ediciones, 2023)

Este libro tenía todos los ingredientes para que me gustara muchísimo y sin embargo no conseguí conectar ni con la trama ni con los personajes ni con… nada. Y sé que es problema mío, porque objetivamente los personajes estaban bien construidos y era fácil identificarse con ellos, la trama era interesante y tenía los elementos justos para que resultara original y a la vez familiar, y había un puntito de intriga que te invitaba a seguir leyendo para saber qué pasaba. Pero no era para mí.
Llegó un punto en que seguía leyendo por pura inercia, no me importaba ninguno de los personajes ni lo que les ocurriera, me eran totalmente indiferentes, y cuando me pillé desconectando mentalmente un par de veces y leyendo en diagonal dije «hasta aquí». Tal vez en otro momento.

Something fabulous, de Alexis Hall (Montlake, 2022)

De este libro no soporté en ningún momento el sentido del humor. Pretende ser cómico e irreverente y lo único que me provocaba era una vergüenza ajena constante, tener que dejar de leer porque lo pasaba mal. El cringe más absoluto. Además, odié con todas mis fuerzas a dos de los tres personajes principales, mientras que el único que me gustaba era constantemente ridiculizado, el blanco de todas las bromas y, en general, tratado de forma horrible tanto por la trama como por el resto de personajes. La supuesta tensión sexual era incómoda de leer y las constantes insinuaciones, un despropósito. El antimorbo personificado.
Cuando decidí que no podía más, fui avanzando en el ebook para ver qué pasaba más adelante y comprobé que no solo seguía en esa línea sino que empeoraba, así que me bajé del carro en cuanto pude.

Sassy boy, de Arianne Martín (Young Kiwi, 2023)
Este es otro libro que parecía escrito para mí, porque tiene todos los ingredientes que me gustan: celebridades de redes sociales, tener que fingir una relación entre dos personas que se odian, shippeo del fandom… Y al final se queda en agua de borrajas. Lo primero que me echó para atrás fue la edición: necesitaba una corrección a fondo, sobre todo en cuanto a puntuación se refiere, pero intenté pasarlo por alto en favor de la historia.
Pero es que la historia tampoco era salvable, los diálogos resultaban muy forzados, la narración era repetitiva y nada de lo que ocurría tenía mucho sentido. No soy fan de los consejos de escritura genéricos, pero este libro es un ejemplo muy claro de por qué aplicar el «muestra, no cuentes» suele ser fundamental. Pecaba mucho de explicarte «este personaje es así», «este personaje es asá» pero luego sus acciones no mostraban que fueran de esa forma en absoluto. No sé, me dio mucha pena que estuviera tan mal editado, porque la historia prometía muchísimo.

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